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así fue el secuestro cutre que salpica al PSOE de Maracena

La historia podría estar sacada de una película. De hecho, está inspirada, como reconoció el supuesto secuestrador Pedro Gómez Rosa que se encuentra en prisión provisional desde el pasado mes de febrero. El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Granada ha reconstruido a través de las localizaciones de los teléfonos -entre agosto de 2022 y marzo de 2023- y de los relatos de los protagonistas el rapto de la concejal de Maracena, Vanessa Romero, para «silenciarla» y que no sacara papeles sobre la concejalía de Urbanismo. Entre los acusados se encuentran el concejal de esa cartera Antonio García Leyva, la alcaldesa Berta Linares (pareja entonces de Pedro Gómez) y el primo de ésta y ‘número 3’ del PSOE en Andalucía Noel López Linares, para quien el magistrado ha pedido la imputación al Tribunal Superior de Justicia andaluz. La decisión de levantar el secreto de sumario esta semana ha caído como un jarro de agua fría en la campaña electoral salpicando a los socialistas en el Sur.

En un escrito de este jueves, al que ha tenido acceso El Independiente, se explica cómo todo comenzó por la guerra abierta que mantenían la concejala Romero y la alcaldesa. El secuestro se fragua en enero, después del día de Reyes, en la Taberna del Ángel en Maracena. Linares pone de manifiesto lo mal que se lleva con su compañera «llegando a manifestar que no la quiere ni ver, que le deseaba la muerte y que la dejara en paz». El concejal de urbanismo habla de «darle un susto o un escarmiento proponiendo incluso contratar a un par de ucraniano». Es entonces cuando la idea parte del número 3 del PSOE, según la declaración del secuestrador, que le dice a Pedro Gómez que sea él quien lleve a cabo el encargo y le quite el teléfono móvil para destruirlo.

Se lo propuso, supuestamente, habida cuenta de que él tenía una enfermedad y no le iba a pasar nada. Gómez y la alcaldesa se habían conocido a través de Tinder y llevaban desde noviembre de 2020 juntos. «Todo el entorno familiar era plenamente conocedor de dicha relación y en 2023 la relación ya está plenamente consolidada, incluso planean irse a vivir juntos, habiéndole pedido a Berta compromiso regalándole dos anillos». Ella era consciente de que él sufría un trastorno de bipolaridad por el que tenía que tomarse hasta 7 pastillas por el día y otras 7 por la noche. El juez, de hecho, ha requerido un informe forense para determinar qué grado de afectación mental tiene y ver si eso es motivo de inimputabilidad. Por eso, todos estuvieron de acuerdo ese día en que el delito fuera de su mano, ya que las consecuencias judiciales serían menores.

El día del secuestro

El 21 de febrero al rededor de las nueve y media de la mañana Vanesa Romero acaba de dejar a sus dos hijos en el colegio de Granada cuando Gómez aparece diciéndole que se a quedado sin gasolina y que si le puede llevar. Ella accede.

Pasada una rotonda él se saca una pistola negra -que delante del juez confiesa haber comprado esta réplica de juguete en Amazon- vistiendo unos guantes de color gris en las palmas y verde fosforito en el dorso de las manos. Romero sigue entonces las indicaciones y entra en una zona recreatriva del embalse de Cubillas donde el secuestrador saca unas bridas que le coloca en muñecas y tobillo. Ella le pide que las afloje, que le hacen daño, él las rompe con un machete.

Gómez Rosa le quita el teléfono móvil y lo envuelve en papel de aluminio, algo que «vio en una película» y «así lo hizo para evitar que estos tuvieran cobertura». La conversación entre ellos fluctúa entre preguntas sobre cuántas veces va al despacho del arquitecto municipal y sobre lo mal que se lleva con su novia. Ella llora. «Ves cómo estás llorando pues muchas veces he visto llorar yo a Berta», le dice. Romero intenta razonar y le dice que va a abandonar el acta en el Ayuntamiento, pero él la amoradaza «con una especie de rollo de vendaje y le envuelve la cabeza con una especie de cinta de carrocería».

Según los relatos recogidos por el juez, ambos van nerviosos. ella le dice que se está mareando y que quiere vomitar; él, que si va a vomitar que la ayuda. Vuelven a parar el coche, hablan y entonces él quiere introducirla en el maletero. «Se produce un nuevo forcejeo hasta que él coge una especie de barra metálica y le dice que o se mete sola o le mete de un porrazo. Ella llora y suplica preguntando que si la va a matar y él le responde que si le ve a él con cara de hacer daño a alguien». Finalmente, la concejal logra escapar sobre las once y media de la mañana.

La confesión

Gómez Rosa va a dar con su novia, le cuenta que Romero se ha escapado y la alcaldesa le dice que la Policía lo está buscando y que «menuda tiene liada». Él va a una peluquería a cortarse el pelo «porque está muy nervioso, no para cambiar de imagen sino por ganar tiempo», dijo. Se mete en un portal, no sabe qué hacer con la mochila y el abrigo, escucha sirenas cerca, piensa en entregarse. Pero no lo hace, se va a un bar y se toma una cerveza.

Finalmente, lo detienen y entonces canta. La Guardia Civil le preguntó si tenía intención de matar a Romero. él contestó «que no, que en ningún momento. Que la ferretera le mostró dos cuchillos, uno grande y otro de tamaño normal y él cogió el de tamaño normal».

La guerra entre Berta y Vanessa

Linares y Romero tenían, a juzgar por el escrito, una pésima relación en la que la alcaldesa consideraba que la segunda era «muy altiva y se creía el ombligo del mundo». La concejal mantenía una línea muy alejada a los proyectos del partido en el pueblo y le ocultaba la agenda, declaró el presunto secuestrador. Y la raíz del problema radicaba en que cuando Noel López dejó la alcaldía, Romero se creía sucesora, pero llegó al puesto antes su prima.

Gómez Rosa señaló ante el juez que el problema entre ambas era «el tema prioritario de su conversación» y que «él intentaba mediar con ella e intentaba sacarle otros temas de conversación pero que ellas continuamente refería la mala relación».

El juez se apoya en la confesión de Pedro Gómez Rosa y señala determinante el hecho de que los teléfonos de Noel López encajen con los de los acusados ese día. «Sobre las 13:30 horas coinciden en la misma dirección de antena de Maracena, Berta, Novo y Noel volviendo a coincidir los tres más tarde en otra antena de la citada localidad».

Supuestamente en esta reunión a López se le ocurrió incluso de utilizar «una bolsita de cocaína» para que «se la tomara y se envalentonara el día que iba a cometer los hechos». Gómez Rosa declaró que «durante la reunión de la taberna Noel le dijo que se tomara una dosis superior a la habitual a la normal de antidepresivos el día que lo fuera a hacer».

El escrito considera que existen «elementos suficientes» para que la Sala de lo Penal del órgano superior permita ir contra Noel López (aforado) por un delito de inducción a la detención ilegal así comocontra Berta Linares y Antonio García Leyva. Además, el togado considera incluso que hay indicios suficientes para investigar qué escondían esos papeles de urbanismo por el que ellos estaban tan preocupados y pide que se inicie una investigación en ese sentido.

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