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Avalancha de censura de libros en las bibliotecas de Estados Unidos

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La cifra de obras perseguidas es nueve veces mayor que hace 20 años, según la Asociación Estadounidense de Bibliotecas. Las más afectadas son las de temática LGTBI

Algunos de los libros más polémicos de 2022 en Estados Unidos.Rick BowmerAP

La censura de libros en bibliotecas públicas y centros escolares estadounidenses es un fenómeno que ha protagonizado múltiples debates políticos y mediáticos, aunque hasta hace un lustro se trataba únicamente de casos aislados. En la actualidad, los desafíos legislativos a la libertad de lectura han alcanzado niveles récord. Con motivo del Día Nacional de Derecho a la Lectura, la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA) ha publicado su listado anual con los 13 libros más perseguidos.

Miembros de ALA explicaron que desde 2021 han detectado un exponencial incremento de peticiones para la prohibición de libros en las bibliotecas de Estados Unidos. Una avalancha de políticos republicanos, organizaciones de la sociedad civil con vínculos conservadores y asociaciones de padres y madres intentan que se retiren miles de obras que generalmente abordan temas raciales o LGTBIQ+, o tratan cuestiones como la sexualidad, el suicidio o la drogadicción. El 90% de las solicitudes incluye varios títulos, mientras que, antes de 2021, se limitaban a uno o dos libros. Las tentativas de censura no solo afectan a novedades -algunas de ellas sin traducción al español- sino que también sacude a textos clásicos leídos por estudiantes estadounidenses durante décadas.

“Al publicar la lista de los libros más perseguidos cada año, ALA reconoce a todos los valientes autores cuyo trabajo apela a los lectores con historias que alteran el statu quo y ofrecen nuevas perspectivas sobre temas difíciles”, destacó en un comunicado la bibliotecaria y presidenta de la Asociación, Lessa Kanani’opua Pelayo-Lozada. En esta ocasión, los autores que ocupan el podio repiten en la lista por segunda vez consecutiva: Maia Kobabe con Género Queer, George M. Johnson con No todos los chicos son azules y Toni Morrison con Ojos azules.

John Green, Stephen Chbosky, Sarah J. Maas y Jesse Andrews también han sido acusados de “adoctrinamiento sexual” y “blasfemia” por sectores conservadores, que consideran sus obras “sumamente inapropiadas para el público adolescente”, en palabras de Pelayo-Lozada. La mitad de estas obras son novelas gráficas.

De los más de 1.600 títulos que sufrieron algún tipo de censura entre 2021 y 2022, el 82% tenía personajes principales “no blancos o identificados como parte del colectivo LGBTIQ+”, según un informe reciente de PEN EEUU, la ONG que rastrea la censura literaria. Pelayo-Lozada señaló que “las experiencias vividas por estos escritores” están siendo atacadas por los censores desde hace un tiempo, pero cerrar los ojos a la realidad retratada en estas historias no hará desaparecer los desafíos de la vida. Los libros nos dan coraje y nos ayudan a entendernos unos a otros”.

La primera petición de retirada de libros en Estados Unidos afectaba a 11 títulos y llegó al Tribunal Supremo en los años 80 en forma de demanda. PEN EEUU revela que el año pasado se emitieron más de 2.500 prohibiciones de libros en distritos escolares de 32 estados, lo que afectó a un total de 5.000 escuelas. Cifras similares a las que facilita la Oficina para la Libertad Intelectual de ALA: en 2022 se registraron solicitudes para la prohibición de hasta 2.571 libros, un 38% más que en 2021 y un 850% más que en 2003.

Numerosas organizaciones por la libertad de expresión argumentan que la frecuencia y el volumen de objeciones se han intensificado debido a la polarización política tras las disputadas elecciones presidenciales de 2016 y 2020. A este respecto, los expertos aseguran que un movimiento radical de tales características tiene una dosis de oportunismo político, aunque la realidad es que ha calado en la ciudadanía de los estados norteamericanos más tradicionales, como Kansas, Missouri, Arizona y Dakota del Norte. La otra cara de la moneda es la de los clubes de lectura clandestinos en algunos colegios e institutos de Texas, Florida y Pensilvania, ante la preocupante tendencia ascendente de la censura literaria.

Los 13 libros más perseguidos en 2022

Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA)

1. Gender Queer de Maia Kobabe, por contenido LGTBIQ+ y sexo explícito.

2. No todos los chicos son azules de George M. Johnson, por contenido LGTBIQ+ y sexo explícito.

3.Ojos Azules de Toni Morrison, por representaciones de abuso sexual y lenguaje malsonante.

4. Flamer de Mike Curato, por contenido LGTBIQ+ y sexo explícito.

5.Buscando a Alaska de John Green, por contenido LGTBIQ+ y sexo explícito.

6. Las ventajas de ser un marginado de Stephen Chbosky, por contenido LGBTQIA+, representación de abuso sexual, consumo de drogas y blasfemias.

7. Lawn Boy de Jonathan Evison, por contenido LGTBIQ+ y sexo explícito.

8. El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial de Sherman Alexie, por contenido sexual explícito y blasfemias.

9. Fuera de la oscuridad de Ashley Hope Perez, por contenido sexual explícito.

10. Una corte de niebla y furia de Sarah J. Maas, por contenido sexual explícito.

11. Crank de Ellen Hopkins por contenido sexual explícito y consumo de drogas.

12. Un final para Rachel de Jesse Andrews, por blasfemia y contenido sexual explícito.

13. Este libro es gay de Juno Dawson, por apología LGTBIQ+ y contenido sexual explícito.

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