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“En mi casa no llegábamos a fin de mes, ¡envié una carta al Rey pidiendo trabajo para mi padre!”

He conocido a pocas mujeres, menos aún en el mundo de la televisión, tan fuertes, tan luchadoras y con tanto coraje y energía como Toñi Moreno. Tengo debilidad por ella, ¡qué le voy a hacer! Me encanta verla ilusionada con su nuevo proyecto, Plan de Tarde. En realidad Toñi tiene sangre televisiva en las venas y pasión e ilusión son los ingredientes que pone en todos sus proyectos, pequeños o grandes que sean. Su nuevo programa es us reto importante que le ha hecho dejar Mediaset y regresar de nuevo a la televisión pública, a TVE.

Aunque, como ella dice, y yo aconsejo a todos los directivos con los que trabajo, siempre sale bien de las empresas donde trabaja.

Toñi es una máquina de trabajar y, como ella misma confiesa, pasa las veinticuatro horas pensando en cómo puede superarse cada día y ofrecer lo mejor a su audiencia en los dos productos que ahora mismo lidera; el otro es ‘Gente Maravillosa’, en canal Sur, al que no ha renunciado y que triunfa todas las semanas en Andalucía, su amada tierra.

Confiesa llevar una vida plena, centrada en su trabajo y en su hija Lola, su gran amor y su gran pasión. Y se siente orgullosa de haber vivido, de haber realizado cosas que jamás hubiera soñado, habiendo nacido en una familia extremadamente humilde. Sí, les confieso que me gusta Toñi Moreno, que la admiro y que ha sido un placer tomar hoy mi café dominical con ella.

Pregunta.- Querida Toñi, por fin consigo entrevistarte y además recién estrenado tu nuevo programa en TVE. ¿Cómo nace ‘Plan de Tarde’? Un proyecto que además te ha llevado a dejar Mediaset.

Respuesta.- Lo que ha pasado es que ha llegado en el momento en el que yo necesitaba un proyecto como este. Tenía necesidad de directo, que es donde mejor me muevo, y TVE me lo ha ofrecido. Es pequeñito pero intentaremos, con humildad, hacerlo grande. Es un programa de una hora y media de momento, comenzando a las 19h y con una competencia brutal. Iremos paso a paso. Voy a cumplir 50 años y pasan muchas cosas por mi cabeza. Lo primero es ser feliz trabajando en lo que me gusta. Hablé con los jefes de Mediaset, que considero mi casa, Paolo Vasile ya estaba de salida, y les pregunté si tenían algún proyecto para mí y les expliqué la propuesta que tenía sobre la mesa. Su contestación fue que no tenían ninguno y decidí irme porque lo que más me apetece ahora es la adrenalina del directo, abriendo una ventana a la actualidad y en una casa que conozco bien porque he trabajado allí y me ilusiona volver a la televisión pública, al servicio público. TVE tiene cosas maravillosas; hay que ser muy escrupuloso con todo lo que cuentas, ceñirse a la versión oficial, sin cabida para la especulación ni otra cosa que no sea periodismo serio, pero también entretenido. 

Iba a clase por la mañana, trabajaba en la tele y guisaba por la noche para que mis hermanas comieran»

P.- Tenemos muchos informativos y ‘magazines’, a todas las horas, y que, en mi opinión a veces pueden ser algo repetitivos. ¿Qué opinión tienes de cómo se combina la información con el entretenimiento en España?

R.- Mira, yo empecé con catorce años trabajando en la televisión local de mi pueblo, presentando un informativo. Me llamaban ‘doña perdón’ porque, cada tres frases, decía: ‘perdón, perdón…’ No pude estudiar periodismo porque en mi casa no había recursos económicos, pero he trabajado en esto desde esa edad. Con el tiempo he hecho de todo: he sido reportera, he hecho guión, he dirigido, he sido productora ejecutiva del documental de Dolores Vázquez, he hecho entretenimiento… y he aprendido que no hay un género menor, que el entretenimiento no es un género menor, y que es igual de difícil o más que informar. Cuando informas te limitas a contar lo que estás viendo, lo que es noticia, poniéndole tu impronta personal. El entretenimiento en cambio es muy complicado.

P.- ¿Qué ofreces con la variedad tan increíble que hay? Tienes que ofrecer algo con alma para que la gente te prefiera.

R.- Esto está cambiando. Hay gente que tiene un canal de ‘twitch’ con más visualizaciones que una televisión generalista. Hay que tener los ojos muy abiertos para aprender, dejar tu sello en lo que haces y que la gente te busque a ti. Hay cosas que me gustan mucho y otras que no me gustan nada, pero para eso está el mando a distancia. El espectador es muy inteligente y sabe lo que le ofrece TVE, Tele 5 o La Sexta y escoge aquello con lo que más se identifica. 

P.- Y llegando a tus casi 50 años, con 36 ya trabajados, aunque estoy seguro de que no te vas a jubilar, ¿has hecho ya el programa de tu vida?

R.- Yo soy joven y siento que no he llegado a ningún sitio…

P.- Me gusta…

R.- Siempre tengo ganas de aprender, de algo diferente que me llene. Si pensara que ya lo sé todo sería una vieja prematura. El programa de mi vida es el que estoy haciendo ahora, no el que tiene que llegar. ‘Gente Maravillosa’ en Canal Sur y ‘Plan de Tarde’ en TVE. Tengo que ‘matarme’ los sesos para que ambos funcionen, poner todos mis conocimientos para ello. Estoy aprendiendo mucho porque me rodeo de mucha gente joven y estoy flipando.

P.- Anoche vimos la final del Benidorm Fest 2023 y hoy mismo tenemos el ganador en el plató de ‘Plan de Tarde’. Si el año que viene te pidieran presentar el ‘Benidorm Fest’, ¿qué responderías?

Yo he sido muy practicante, voy al Rocío y soy devota de la virgen de Regla. Pero hoy, cuando necesito algo, ya no hablo con Dios, se lo pido a mi padre»

R.- Yo no digo a nada que no. Nunca. Ni esto ni el TD2. Nunca pienso en el futuro. Cada vez que he tenido planes a largo plazo nunca me han salido. Pienso en el hoy, pienso en hacer que funcione ‘Plan de Tarde’, y estoy 24 horas al día pensando en ello.

P.- Eres madre de Lola, lo más importante en tu vida. ¿Cómo te ha cambiado la maternidad?

R.- Lola es lo que ha hecho que yo me entere de qué va esta historia de vivir. Lola me ha llenado de miedos. No es que antes no me importara vivir pero si me moría pues, bueno, hasta aquí llegué. He vivido, he recorrido el mundo, he hecho reportajes en Irak, en Afganistán, he conseguido cosas que nunca hubiera pensado. Vengo de una familia muy humilde, vivíamos todos en un piso de sesenta metros cuadrados, mi padre era agricultor y mi madre tenía tres trabajos. Yo he vivido más de lo que podía soñar pero ahora digo: ‘¡No me puedo morir!’ Ahora tengo una hija y tengo que luchar por ella. Es el motivo por el que me levanto todos los días con una sonrisa. Y no es porque sea mi hija, supongo que todas las madres dirán lo mismo, pero no me siento ridícula ni me avergüenzo al decir que ya le veo su personalidad. Lola me está enseñando un montón sobre mí, sobre mis defectos. Ahora ya he salido del pozo y tengo una red familiar, elegida, maravillosa, pero he tenido a Lola sola, no en pareja, y ha sido mucho más duro de lo que pensaba. Pensaba que iba a ser un cuento de hadas y no. Mi hija vive en Sevilla y allí tengo a su madrina, que es mi mejor amiga, Fabi, y a sus padrinos, un matrimonio de chicos que son mi peluquero de Canal Sur y su marido. ‘Hoy te toca con el tito, pues me voy con el tito ‘ Son maravillosos. Tengo a toda esta gente que me ayudan y que forman parte de mi red familiar.

P.- ¿Cómo te ha condicionado el hecho de venir de una familia tan humilde? Yo, que vengo también del mismo origen siempre repito que tenemos un cierto complejo de ‘pobres’, de no estar seguros de merecer lo que tenemos, lo que hemos logrado.

R.- Yo era reportera de ‘Andalucía Directo’ y tenía el complejo de que mis compañeros tenían la carrera de periodismo y yo había dejado de estudiar en tercero de Derecho porque me salió la oportunidad de aquel programa. Y desde por la mañana, veía un accidente de tráfico y le decía al cámara: ‘Vámonos’, y terminaba por la noche cubriendo una fiesta en Marbella porque tenía el complejo de que tenía que trabajar más que los que tenían la carrera. En aquella época me hice amiga de un grupo de chicas de mi pueblo que eran las ‘ricas’, e iba a sus casas y soñaba con tener algún día una casa como ellas. Luego, donde lo pasaban bien era cuando venían a mi casa de sesenta metros cuadrados. Cuando lo pasé mal fue a la hora de estudiar; mis amigas eligieron lo que querían, en la ciudad que querían, pero yo no, no podía irme a estudiar a Sevilla porque mi sueldo de la tele local hacía falta en casa. Empecé a estudiar Derecho porque estaba en Jerez. Iba a clase por la mañana, trabajaba en la tele y guisaba por la noche para que mis hermanas tuvieran comida al día siguiente. Esa ha sido mi vida y eso me ha hecho como soy. 

P.- Eres mujer y no has tenido ningún problema, llegado el momento oportuno, de hablar de tu sexualidad y de tu homosexualidad.  ¿Cuánto ha condicionado tu vida el ser cómo eres? 

R.- ¿En cuanto a qué tema?

P.- En lo profesional. Ser lo que eres, mujer, madre soltera…

R: El hecho de ser mujer me ha condicionado siempre. Cobro menos que muchos tíos, al día de hoy, que hacen lo mismo que yo. Eso me pasa a día de hoy.

P.- ¿No lo has denunciado?

R.- No, porque como esto es un mercado libre cobras lo que considera la productora, la cadena, no hay una tabla. No te voy a decir dónde, pero es así. 

P.– Me choca que en el mundo de la televisión, dominado por las audiencias y en el que la meritocracia debería ser la base de lo que cobramos, me choca que haya esas diferencias.

R.- Pues las hay. Estoy en una profesión que es un mercado libre y si consideras que no se te paga lo que vales, con decir que no sigues… yo no me quejo nunca, pero en algún momento, teniendo los mismos resultados he cobrado menos, pues sí. 

Concha García Campoy me dijo un día: ‘Tú llegas a la gente’. Me pareció un pedazo de piropo y pensé: ‘Yo conecto con la gente porque soy esta gente’»

P.- ¿Qué foto me das del mundo televisivo? ¿Adónde vamos?

R.- Es un momento de cambio, pero no lo sé. Hay mañanas que me levanto y veo las audiencias y es tremendo, porque un 8% es un fracaso y un 10% es un éxito. El mercado ha cambiado completamente y como hay tanta oferta, no sabemos hacia dónde vamos. Yo tengo un millón de seguidores en mis redes sociales, y tengo que darles contenido. Doy vueltas a eso en mi cabeza, tengo claro que tiene que ser algo de mi vida.

P.- ¿Por qué le gustas a la gente?

R.- No lo sé, la verdad, creo que porque soy normal. Nunca me lo he preguntado, Euprepio, porque yo he fracasado muchas veces. 

P.- Cuéntame algún fracaso.

R.- Todos los fracasos te enseñan. El último, en TVE. Hice un magazine que no funcionó y he vuelto ahora con otra experiencia, después de diez años. Todos los fracasos te enseñan y creo que conecto con la gente porque soy como ellos. Concha García Campoy me dijo un día: ‘Tú llegas a la gente’. Me pareció un pedazo de piropo y pensé: ‘Yo conecto con la gente porque soy esta gente’.  No tengo que hacer grandes esfuerzos. Cuando he hablado con familias que lo habían perdido todo me ponía enferma, lo somatizaba todo, porque lo he vivido, porque en mi casa no llegábamos a fin de mes y mi padre no tenía trabajo. ¡Yo le escribí una carta al Rey con once años pidiéndole trabajo para mi padre!

P.- ¿Por qué hay tan poco de esto en televisión?

R.- Sí que lo hay. La gente que tiene un problema o necesita denunciar algo sí que habla en televisión, sí está representada. Luego están las redes sociales, antes tenías que llamar a una redacción, que el redactor te cogiera, que se lo vendiera a su jefe. Hoy coges un móvil, lo subes, y como sea potente, por la tarde estás en todas partes. Ahora es mucho más democrático todo.

P.– ¿Suman las redes sociales?

R.- Suman, a pesar de toda la morralla de gente que insulta, que es algo que no soporto. Pero no me he borrado de twitter porque es el pulso de la gente que se molesta en poner un mensaje. Hay que bloquear, claro, pero creo en el contacto directo con la gente. 

P.- ¿Tiene suficiente espacio el humor y la sátira en la televisión?

R.- Hacer reír es lo más difícil del mundo y nos autocensuramos mucho. Éramos más libres, no hace tanto, y ahora estamos condicionados por lo políticamente correcto. Hay películas de Almodóvar que ahora no podrían hacerse. Nos la cogemos con papel de fumar. Yo intento no ofender a nadie, no hablar de ningún sector sin hacerlo con propiedad, pero ahora somos la generación con más información y más desinformada. 

P.- Háblame del documental sobre Dolores Vázquez, sin duda uno de tus mayores éxitos.

R.- Lo hice porque se lo debíamos. Dolores fue una víctima del sistema y no ha recuperado su vida. Sigue en su casa, aunque le ha venido bien contarle al mundo lo que pasó, pero pensé que tendría una segunda oportunidad laboral dando conferencias y no, no hace nada. ¿Por qué? Pues no lo sé, cada uno encaja las cosas a su manera. Acabo de ver ‘Archy’ y es tremendo el caso de Jesús (Vázquez). Lo que tuvo que pasar… ahora se ha reinventado y tiene una vida estupenda con su marido, con un contrato fabuloso de cadena. Es un tío que podía haberse quedado en casa reconcomiéndose por lo que habían hecho con él. A Loli le ha costado más y entiende que este Estado le debe una disculpa. 

Lo hice porque se lo debíamos. Dolores fue una víctima del sistema y no ha recuperado su vida. Sigue en su casa»

P.- Ambas historias tienen mucho de odio y de homofobia.

R.- No te puedo hablar del caso ‘Arny’ porque no lo viví, salvo desde fuera. Pero tras ver el documental, es un claro caso de homofobia. Lo de Lolí, que sí lo viví, y he sido amiga suya, es otro caso claro de homofobia, por lesbiana, por un físico como el suyo, duro, la condenamos antes de sentarse en el banquillo. 

La conocí en el juicio y recuerdo que le comentaba que por qué no se teñía, y me decía que porque lo había ofrecido a Dios, y que cuando la exculparan se teñiría ¡Qué mal aconsejada estuvo! La imagen que dio fue terrible

P.- ¿Crees en Dios?

R.- Mi educación ha sido católica porque estudié en un colegio de monjas. Cuando entro en una Iglesia me siento bien y he participado mucho hasta los quince años, y he ido a retiros. Conozco bien toda la liturgia. Cada vez me he ido separando más de la Iglesia. Cuando escuché al Papa titubeante acerca de que la homosexualidad no es un delito, pero que es un pecado, que bueno, que está la caridad… ¡como si nos tuvieran que perdonar! Me siento parte de la Iglesia, pero es una Iglesia en la que no me siento aceptada. Si mañana me enamoro de una chica me gustaría poder casarme por la Iglesia porque son mis creencias. Tenía mucha esperanza en este señor, pero… Yo he sido muy practicante, y voy al Rocío, y soy devota de la virgen de Regla. Pero hoy, cuando necesito algo, ya no hablo con Dios, se lo pido a mi padre. 

He apuntado a mi hija ahora a un colegio inglés porque mi complejo ha sido el de no ser políglota pero el otro día lo pensaba; es un consejo no confesional y no va a hacer la comunión. La he bautizado, lo ha hecho un cura amigo mío porque hoy los curas no bautizan a una niña concebida por ovodonación y la he bautizado ante la virgen del Rocío. He metido un golazo. Tengo esas contradicciones y me encantaría que mañana el Papa diera un primer paso, y yo sería más activa. Tengo grandes amigas muy practicantes, como Tamara, que me dicen que trate de cambiar la Iglesia desde dentro, pero les contesto que es imposible.

P.– ¿Qué opinas del fenómeno Tamara Falcó ?

R.- Me cae muy bien, me hace mucha gracia. Me gusta porque es muy verdad. Ese mundo suyo parece a veces que no puede ser real, pero lo es, ella es muy buena niña porque se la ha visto ya en muchos registros. En ‘Master Chef’ la seguí hasta el final y lo ganó porque se esforzó.

P.- ¿Irías a ‘Master Chef’?

R.- Me encantaría. Es uno de los programas más bonitos que hay. Me encanta la cocina y me encanta comer.

P.- ¿Qué es lo que más detestas en la vida?

Veo a veces debates en el Congreso y siento pena. Me gustaba cuando veía los debates de Roca, González, Guerra, e incluso Rajoy, que me apasionaba»

R.- Las personas narcisistas. Son personas egocéntricas, con un alto concepto de sí mismas y carentes de empatía hacia al sufrimiento, a los que no les importa hacerte daño. He tenido malas experiencias y les mantengo lejos. Otra cosa que no soporto es la mala educación, me pone de muy mala ostia. Tú puedes decirlo todo de buenas formas. No vengo de una familia exquisita pero mi padre me enseñó a mantener siempre la buena educación. Incluso cuando no se comparten los ideales. Tampoco puedo con la gente ‘rata’. A veces en casa no teníamos para comer, pero un día, por la puerta entraba un jamón. Eso es Andalucía, que aunque no hubiera se compartía.

P.- ¿A quién admiras más en este mundo televisivo tan competitivo?

R.- Tengo una magnífica relación con Sonsoles Ónega, y comemos con frecuencia. Adoro a Carlos Herrera, aunque a veces no comparta todo lo que dice, pero le conozco desde que era muy jovencita. Admiro tremendamente a Teresa Campos y es incuestionable lo que ha hecho en televisión. Es maravillosa. Ahora tengo la suerte de trabajar con Nieves Herrero, a la que admiraba desde que trabajaba con Hermida y yo era niña y ahora es mi compañera. Tan humilde y tan buena persona. Mucha gente. Joaquín Prat, pero quiero a tanta gente que no quiero dejarme a nadie.

P.- En este año electoral, ¿qué opinas de la situación política, con carácter general?

R.- Nunca me posiciono políticamente porque todo cambia mucho y yo he votado de forma muy diferente. He votado siempre más a las personas que a los políticos. Veo a veces debates en el Congreso y siento pena. A mí me gustaba la política cuando estaba en la facultad de Derecho y veía los debates parlamentarios: Roca, González, Guerra, que me apasionaba, e incluso Rajoy, que era un buen parlamentario. El nivel era otro. Hoy veo cosas que me gustaría pensar que no son el reflejo de la sociedad.

P.- ¿Qué quieres para tu hija Lola?

R.- Que sea feliz. Me ha costado cincuenta años saber de lo que va la vaina, siempre inconformista y con angustias absurdas. Cuando mi padre murió de cáncer de páncreas, y se fue en dos meses y medio, me cambió la cabeza. No puedes angustiarte porque un programa salga mal. La vida no va de eso. No quiero que mi hija tarde tanto en darse cuenta. Quiero enseñarle lo que sé. Trabajar en lo que le guste, no putear a nadie, no angustiarse y vivir la vida siendo linda y educada con la gente.

P.- ¿Qué madre quieres ser? Supongo que, como yo, en tu infancia que ha sido esforzada y dura, no has recibido muchos abrazos.

R.- Quiero ser justa con mi madre. El otro día vino a verme a un programa y yo me acerqué a ella, que estaba entre el público, e hice una gracia que a mí me pareció graciosa, pero a ella no: dije que yo, si hubiera sido ahora, le quitaría la custodia. No se río en absoluto. Tuvo una infancia en la que no pudo estudiar, sus padres a los ocho años la pusieron a trabajar y no recibió cariño, y ahora es una abuela entrañable. En mi casa siempre había tensión porque no se llegaba a fin de mes. Tú ahora llegas a tu casa y la sientes como un hogar y eso sólo se consigue con besos y con abrazos y con muchos ‘te quiero’. Ahora mismo me dedico a trabajar y a mi niña y estoy completa. 

P.- Te deseo mucho éxito en la vida, Toñi. 

R.- ¿Qué es el éxito, Euprepio? El éxito es tener para llenar la nevera. 

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